A los maestros de la vida…

En: Reflexiones

24 Jun 2009

Después de tantos maestros encontrados a lo largo de mis estudios sería difícil agradecerle a cada uno de ellos por todo lo que aprendí de sus clases y de ellos como personas, pero en general todos merecen mi cariño y mi aprecio. Tuve la fortuna de encontrarme a dos tipos de maestros: el primero, el que hacía su trabajo con dedicación, cumplía su programa de estudios, me daba las orientaciones pertinentes, me exigía con sus exámenes y tareas y me desarrolló ciertas habilidades y destrezas; el segundo, al que he llamado el “maestro de la vida” es aquel que trascendió al primero, cuyo espacio de actuación se quedó en el aula de clase. El maestro de la vida fue más allá de lo que le correspondía con su trabajo normal, hizo transparente su realidad humana, su sensibilidad de persona y, con su ejemplo y metodología de enseñanza marcó el destino de lo que hoy hago en mi vida.

Haré referencia a algunos de ellos en distintas épocas de mis estudios. Empiezo por mi maestro de quinto y sexto grado quien me despertó el amor por las Matemáticas. Por aquellos años recortaba del periódico los pequeños folletos de la colección de Matemática Moderna que publicaba el MINED y que explicaban, en esencia, la Teoría de Conjuntos. Aunque los folletos eran para los maestros, tuve la oportunidad de estudiarlos con mi profesor línea a línea sin descuidar detalles. Por destino de la vida (mis padres separados y viviendo en países extranjeros distintos), me invitó a vivir en su casa por más de un año, tiempo durante el cual me enseñó a pescar en el río, a tirar con un fusil, a montar un caballo y un buey, a cultivar la tierra y muchas otras cosas que la escuela no enseña. Aprendí de él la pasión por la lectura, la importancia de tocar un instrumento musical, conocí sobre sus amores y compartí la vida tormentosa de su divorcio que afortunadamente nunca se produjo. A mis pocos años viví una vida muy intensa de estudios de Matemática y de conocimiento de la realidad humana de mi maestro de la vida. En el tercer ciclo, me encontré a una maestra de la vida. Me invitó a la sala de maestros  para que le ayudara a calificar tareas de matemática de grados inferiores, tiempo sobre el cual pusimos sobre la mesa nuestras vidas, me enteré de lo aflictivo que vivían los maestros de aquella época con un salario de 200 colones mensuales, dinero que no era pagado con puntualidad y, que al final del mes, les servía para pagar sus deudas a la dueña de la tienda del barrio. Me enteré de las huelgas de maestros y de sus luchas. No olvido que de ella obtuve el mejor regalo de mi vida en aquella época: el álgebra de Baldor. Libro que “espulgué” con profundidad sin dejar problema sin resolver.

En el bachillerato me encontré con dos magníficos matemáticos, los profesores Lara y Velásquez, que ahora tienen una editorial de libros muy famosa en el país: la editorial Lara-Velásquez. Larita como le decíamos con cariño puso en mis manos el cálculo avanzado, Velásquez los “trucos” para resolver los casos de factoreo sin recurrir al álgebra de Baldor. Su experiencia le había permitido descubrir aquellos extraños artificios de los que todavía hago uso. La influencia de Lara fue tal que, con un grupo de estudiantes, dedicábamos nuestras vacaciones de año a resolver los problemas del Cálculo de la serie Schaum y la resolución completa de los problemas de los dos tomos de la Física de Maistegui y Sabato. Fue una época de dificultades y persecuciones políticas para los maestros, muchos de ellos fueron asesinados y otros tuvieron que huir del país. De Lara aprendí que, con esfuerzo, se puede combinar trabajo y estudio y que, aunque con mucha talento y grandes limitaciones económicas pudo construir una empresa editorial de mucho impacto en la formación básica de muchos jóvenes de nuestro país.

En la Universidad, la separación maestro-estudiante es abismal. A pesar de ello siempre encontré al maestro de la vida. Aunque había sido su alumno e instructor de Estadística y Probabilidades por muchos años, fue hasta mi regreso de mis estudios en el extranjero que la vida me lo puso enfrente. Me invitó a vivir a su casa y lo primero que me dijo es que lo tratara de vos. Aprendí de él cómo pudo rehacer su vida, cómo manejar una separación de pareja y cómo mantener la relación con sus hijos y sus padres. Recibí sus consejos de cómo manejar la vida en pareja y, aunque les parezca extraño, me enseño cómo manejar y/o evitar una “goma”… ¡Ay que tiempos aquellos!. También me enseñó la tenacidad por el trabajo y recuerdo que aún bajo la ofensiva final no dejamos de trabajar en la UCA. Podría recordar y contar más cosas, pero por respeto a mi Maestro de la Vida, no lo hago.

En la Universidad del extranjero, mi asesor de estudios fue un ruso que llegó a Chile en la época de Allende y que luego, tuvo que salir de ese país después del golpe de estado. Lo conocí ya en EE.UU. y aprendí de él la relación entre el  análisis de algoritmos y la Física. De vez en cuando me pide sugerencias para mejorar su libro, entiendo que lo hace más por educación y amistad ya que poco puedo aportarle a este genio. Desarrolló las bibliotecas de C++ y ahora trabaja para Adobe Systems. ¡No se imaginan todo lo que aprendí de la historia de Chile de esa época! Y, también me enseñó cómo alguien puede seguir adelante y ser exitoso a pesar de las dificultades que se le presentan en la vida.

Sin duda se me han quedado muchos otros Maestros de la vida, ahora los llamo Maestros de mi vida. No me queda más que agradecerles por haber abierto sus vidas a este alumno. Tengan la confianza que tomé lo bueno de todos ustedes y que siempre los llevaré en mi corazón y serán siempre mis referentes a la hora de conducir mi vida.

  • email
  • Twitter
  • Facebook
  • Print
  • Digg
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • Live
  • LinkedIn
  • Sphinn
  • Mixx
  • Blogplay

Comment Form


Acerca de...

Autor: Willian Marroquin

La vida se construye a base de ideas y sueños, pero es nuestro trabajo diario el que convierte ideales en realidades concretas. En este espacio no solo se presentan y describen los problemas del país en campos diversos sino que se proponen soluciones a los mismos.

Ver mas

  • Jaime Zablah: Me parece un articulo muy acertado, con todo lo que esta viviendo nuestro país (delincuencia y pobr [...]
  • José Fernández: Sr. Marroquin, que tal si hablamos del FMLN y el marketing?... le dejo el link... http://www.elfa [...]
  • Celena Francia: Willian, me gusta mucho este articulo. Aunque tengo tiempos de no vivir en El Salvador, creo que las [...]
  • Osmin Magaña: Bueno, William, es bueno verte en la blogósfera con un sitio tan interesante. Lo iremos revisando p [...]
  • wmarroqu: Gracias por su comentario René. Le comparto más información sobre la investigación en el país: [...]